Menos propósitos y más acción

¿Qué significa ser decidido? Es la combinación de persistencia y valor que te ayuda a mantener el equilibrio cuando estás pendiendo de un hilo entre el fracaso y la grandeza. Ser decidido no tiene nada que ver con escribir metas en una hoja sino con lanzarte a lo desconocido para descubrir que eres capaz de mucho más de lo que jamás hubieras imaginado.   


En las historias que siguen, conocerás a individuos que encarnan el espíritu de una persona decidida. Tienen la determinación de no perder de vista la perspectiva general y el valor para llegar, poco a poco, a ser gente excepcional. 


Haciendo historia para Grecia en la cima del mundo


La cima del Everest presenta un desafío a los escaladores del campamento número cuatro.  Es la última parada antes de que los equipos se propugnen hacia la excelencia y lleguen a la cumbre de la montaña más alta del mundo.  El campamento cuatro es también una puerta de entrada a la zona de la muerte, una elevación tan fría, áspera y desprovista de oxígeno que nada puede vivir allí. En la zona de la muerte, tu cuerpo se vuelve contra ti. Incluso mientras descansas, cada aliento implica un esfuerzo. El delirio aparece en un punto crítico del ascenso, donde una decisión equivocada podría significar la muerte. Tu andar se vuelve inestable y lentamente empiezas a perder la consciencia a medida que tu cerebro se hincha.


Cuando Panagiotis Kotronaros llegó a la zona muerta del Monte Everest, todavía se encontraba a más de 3,000 pies de la cima. Los vientos eran más que brutales, y la amenaza de una tormenta insólita era una preocupación constante. Más de 200 cadáveres aún dispersos por la montaña servían de recordatorio constante: la gente no pertenece a este lugar. 


Durante su primer intento de llegar a la cumbre, los vientos ya habían maltratado a su equipo al punto de retirada y Panagiotis sabía que si el segundo intento no daba resultado, podría significar la derrota para la expedición griega. 


A 20,000 pies, cada parte del cuerpo de Panagiotis le decía que se devolviera. Pero a 26,000 pies, le estaba diciendo que se acostara y muriera. ¿Cómo pudo llegar allí y cómo podría seguir adelante? 


Un alpinista improbable con una voluntad de hierro 


Perseguir su sueño de convertirse en escalador exigía un tipo de perseverancia completamente diferente. Panagiotis creció en Atenas. Su familia no tenía mucho dinero y no les gustaba el deporte.


“Ni mis dos hermanos ni yo estábamos cerca de la naturaleza o de las montañas”, recuerda Panagiotis. “Tocar el Everest era un sueño. Para mí, al principio, era una meta inalcanzable, especialmente si se toman en cuenta mis antecedentes – ninguna experiencia en escalar, ni recursos financieros, y provenía de una zona urbana”.


Pero el Everest tenía lo que Panagiotis llama un “efecto de imán” sobre él.  Cuando era adolescente, creó una pizarra de sueños para un proyecto escolar que mostraba a los primeros escaladores que llegaron a la cima del Everest. Ese proyecto lo puso en un camino inquebrantable que lo llevaría a estar de pie en el techo de la tierra.


“Escalar establece el equilibrio acertado entre fitness y el contacto con la naturaleza”, dice Panagiotis. “De lo que realmente me di cuenta con escalar es que tú estableces un objetivo específico y esto desencadena el proceso de manejar cada parte del mismo”.


Para comenzar su entrenamiento Panagiotis trabajó con lo que tenía a su disposición. Comenzó a correr, escalar, nadar y manejar bicicleta. Pensaba más en nutrición y estudió todo lo que podía sobre los aspectos técnicos de la escalada. Buscó patrocinadores dispuestos a ayudarlo a obtener el equipo necesario para el montañismo profesional.


Su primera expedición fue en 1995 cuando su grupo escaló Shishapangma en el Himalaya. A 26,289 pies, Panagiotis tuvo su primer encuentro con la zona de la muerte.


“Como era nuestra primera expedición, sabíamos que sería una aventura desafiante”, nos dice Panagiotis.  “Las condiciones climáticas siempre cambiantes, la falta de experiencia y de conocimientos técnicos, los glaciares, la dificultad del cuerpo para ajustarse a condiciones extremas... todos esos eran factores que pueden costarte la vida”.


Esa primera expedición le dio a Panagiotis la fortaleza y la confianza para seguir impulsándose hacia su meta de llegar a la cima del Everest. Para el 2004, no solo estaba listo para intentar la subida a la montaña más alta del mundo, sino que lideraba la expedición griega de cinco escaladores.


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Lucha por alcanzar la excelencia 


No son pocos los golpes duros en el camino a convertirse en luchador profesional de las artes marciales mixtas (MMA). Aunque el deporte está creciendo constantemente en popularidad a nivel mundial, una carrera en las MMA no es precisamente lucrativa para la mayoría de los luchadores. Pero para unos pocos afortunados, la vida es buena en la cúspide.


Andy "Taz" Young nunca ha estado en esto por el dinero.  No se hace ilusiones ante el hecho de que ha estado entrenando toda su vida en una carrera que podría venirse abajo con una sola lesión. Pero con algunas grandes victorias en su récord, incluyendo un Campeonato Mundial, la cima está a la vista.


En su nivel, solo se enfrenta a luchadores de la élite. Ha acumulado grandes victorias y ha sentido el aguijón de algunas derrotas. Andy dice que lo que le permite seguir adelante es su perspectiva. Ha aprendido a aceptar el dolor, y de eso hay mucho en este tipo de trabajo.


“Tengo la oportunidad de lograr esta meta y muchos otros no”, dice Andy. “Y tengo la oportunidad de cambiar mi vida, de cambiar la vida de mi familia y de impactar positivamente la vida de los demás. Pienso en la gente que he perdido y puedo sentir su deseo de que viva mi vida al máximo”. 


En pos del sueño de toda una vida 


Andy comenzó a entrenar en artes marciales a la edad de cinco años.  Quería ser fuerte como los superhéroes de la TV.  El hermano mayor de Andy, Chris, también estaba animado con las artes marciales y los dos se alentaban mutuamente y se motivaban entre sí para progresar.


“Fui afortunado de tener una infancia feliz”, dice Andy. “Mis padres y mi familia eran muy cariñosos, atentos y se aseguraron de que tuviera todo lo que necesitaba. Crecí cerca de la costa de Irlanda del Norte, en la proximidad de inmensos bosques, de modo que siempre lo aprovechábamos y disfrutábamos estar al aire libre, hacer excursionismo y estar activos.”


Andy también se inspiró en su abuelo, quien era boxeador en el ejército. Sus historias acerca del boxeo en África, el entrenamiento fuerte y la pasión por el deporte influyó en Andy para que entrenara más duro.


Andy estudia varias formas de artes marciales, dedicándose a su entrenamiento y visualizando su sueño. Mientras que sus amigos estaban socializando o relajándose después de la escuela, Andy entrenaba hasta tarde en la noche. Era apasionado y dedicado a este arte, pero aún no estaba seguro de cómo se manifestaría en su futuro.  


El primer encuentro de Andy con el deporte de las artes marciales mixtas fue a la edad de 18 años. Las MMA estaban empezando a afincarse y a ganar un culto apasionado de seguidores. 


“Fue un ajuste natural para mí”, recuerda Andy. “Podía combinar todos los estilos que había aprendido y a usarlos juntos. Fue una verdadera prueba y supe en mi interior que esto era lo que estaba destinado a hacer. Cuando era niño, siempre soñaba con uno de los mejores luchadores de las artes marciales y esta era la manera perfecta de hacerlo”.


Andy escaló posiciones hasta llegar al circuito amateur, y antes de mucho tiempo se encontró luchando a nivel profesional. Aquí, los riesgos son mayores y la posibilidad de lesiones físicas es mucho más grande. Andy siente que aquí es donde estaba destinado a llegar y confía en que llevará su carrera como luchador al siguiente nivel. 


La clave para competir al más alto nivel 


La fortaleza y la habilidad técnica solo te llevan hasta cierto punto en el campo de la lucha profesional. Andy cree que tu actitud es el arma más poderosa en tu arsenal.


“Desarrollar confianza en ti mismo es la prioridad principal”, dice Andy. “Luego tienes que realizar el trabajo físico. Esto requiere disciplina. Hay veces que estás adolorido, cansado y no quieres seguir, pero lo que importa es esa pequeña diferencia de obligarte a hacerlo de todas maneras”.


Andy piensa que pequeños actos de persistencia se suman con el tiempo para hacer que alguien sea más fuerte, más inteligente y más disciplinado. Ya sea una ronda extra en las almohadillas, estiramientos después de la práctica, comer los alimentos adecuados, o practicar ‘mindfulness’, o conciencia plena, esas son ventajas que se van sumando. 


“Lo que te permite ganar la carrera son los pequeños obstáculos que vas superando”, dice Andy.  “Mi increíble entrenador piensa que la diferencia entre un caballo que gana la carrera y el último lugar es solo una fracción de segundo”.


No es el luchador más fuerte, o el más hábil técnicamente, el que llega a la cima del éxito, sino el más disciplinado y persistente, el que tiene la actitud correcta y la confianza en sí mismo.


Dado que las MMA se están volviendo más populares y el público espectador es más grande, la competencia es más difícil y el potencial es mayor que nunca. Andy Young está apareciendo en escena en el momento justo, algo que no se le escapa a él.


“Un día moriré”, dice Andy. “¿Por qué debería quejarme? Cualquier molestia temporal por la que estoy pasando no durará para siempre. Cuando esta se va, te quedan la excelencia y el éxito.  Vivo mi pasión en este momento”.


 



Decidida a pelear cuando se le presenta una batalla 


Hay algunas batallas para las que simplemente no se puede entrenar.  El cáncer de mama en etapa 3 es sin duda una de esas batallas y Catherine Un ya tenía que lidiar con mucho más cuando recibió el diagnóstico en 2014. 


Siete años antes, había llegado a Dubai desde las Filipinas en busca de una vida mejor y más próspera. La ciudad más grande de los Emiratos Árabes Unidos es como el lugar de encuentro para gente joven y ambiciosa que aspira a mejorar sus perspectivas sociales con un estilo de vida que puede ser tan excesivo como las vislumbrantes vistas de la ciudad. Dubai atrae a personas de todo el mundo que buscan hacerse ricas mientras disfrutan de su opulento estilo de vida.


Catherine Un no tuvo ningún problema aclimatándose al ritmo rápido de la ciudad e hizo lo que muchos expatriados hacen: ir de fiesta los fines de semana, conocer nuevos amigos y explorar la región.


También hizo lo que muchos de sus compañeros filipinos hacen cuando se trasladan a Dubai: saltar de un trabajo a otro tratando de encontrar la mejor oportunidad. Para Catherine, eso quería decir ser el primer miembro de su familia en mudarse tan lejos de su país. Estaba abriéndose camino completamente sola. 


Eso hizo que su situación laboral fuera un poco más difícil que su posición social. Catherine probó un trabajo tras otro, desde una oficina de bienes raíces a una empresa de construcción hasta un conglomerado de petróleo y gas, un total de cinco empleos en sus primeros ocho años en Dubai.


El sueldo tampoco era ideal y Catalina a menudo se encontraba frustrada al no ver los resultados de sus esfuerzos. Sabía que aquí había oportunidad, pero no sabía cuánto tiempo tendría que esperar. Aun así, su nuevo entorno ofrecía suficientes cosas emocionantes que siguió aguantando. 


La vida le asesta un fuerte golpe 


La incertidumbre en su trabajo y vida social palideció en comparación con lo que vino después. Acababa de empezar a trabajar como secretaria del CEO de la compañía de gas y petróleo cuando recibió noticias que la aislarían aún más en su trayectoria. Cáncer de mama, etapa 3.


Fue un diagnóstico devastador, pero Catherine no podía permitirse el lujo de sentarse y esperar para recibir tratamiento. Su seguro médico a través de su trabajo era lo único con que contaba para pagar los costos, de modo que durante meses tuvo miedo de revelarle su enfermedad a su jefe.  


Pensaba que él la consideraría no muy apta para trabajar, lo que significaría tener que renunciar al sueño de Dubai y regresar a las Filipinas. Sin decirle una palabra a nadie, Catherine rutinariamente conducía dos horas para aguantar la radiación por la mañana antes de cronometrar su llegada a la oficina.  


Pero no podía seguir luchando sola. Poco después de comenzar su tratamiento en febrero de 2015 su madre, Guandoline, viajó desde las Filipinas para ayudar a cuidar de ella. La quimio fue lo peor para Catherine, robándole su energía y fuerza y resultó en que tuviera que enfrentar la parálisis de rodillas temblorosas, lo que hacía muy difícil levantarse y apoyarse a sí misma en la oficina. A veces su sistema inmunológico estaba tan débil que tenía que cancelar por completo las sesiones de quimioterapia. 


Encuentra amigos, esperanza y el deseo de vivir 


Guandoline odiaba ver a su hija con tanto dolor y pasaba los días buscándole cualquier remedio para que esta experiencia fuese más llevadera.


Con información de alguien que conoció en Dubai, Guandoline encontró a Forever sin saber nada sobre el negocio. En ese entonces, Catherine llevaba cinco meses de quimio y estaba muy escéptica de añadir una nueva obligación a su agotadora agenda. Sin embargo, su madre insistió en que fuera a la oficina local de Forever y al menos hablara con algunas personas allí.


Resultó que no tenía que ir muy lejos. La sede de Forever en Dubai estaba ubicada precisamente en el mismo edificio donde trabajaba, y Catherine solo necesitaba subir unos cuantos pisos para tener su primera reunión con el equipo de Forever. Sin embargo, llevaba con ella su escepticismo, y esperaba escuchar discurso tras discurso de ventas instándola a que comprara algo. 


Se dio cuenta de que no podía haber estado más equivocada cuando una historia resonó con ella. Una mujer comenzó a hablar de su lucha contra el cáncer y cómo el tratamiento, no sólo la enfermedad, la agotaba mental y físicamente. La mujer también compartió con el grupo cómo su red de Forever le devolvió la fortaleza y la esperanza para volver a luchar.


El nombre de la mujer era Lovely y también era de las Filipinas. Ella mencionó cómo el aloe le había ayudado a sentirse mejor durante su propio tratamiento y prometió estar disponible para Catherine en lo que necesitara. Catherine estaba agradecida por sus consejos, pero nerviosa al no saber de dónde vendría el dinero para comprar un nuevo régimen de suplementos.  Una vez más, Guandoline estaba allí para ayudar, inscribiéndose en el negocio en nombre de Catherine y trayendo a casa un suministro de productos para los primeros meses.


Catherine terminó su última sesión de quimioterapia en 2015 y la victoria en su batalla contra el cáncer le dio una nueva perspectiva sobre su propósito en Dubai. Las noches de fiesta se convirtieron en cosa del pasado y fueron reemplazadas con el deber que sentía de compartir buena salud con los demás, así como Lovely lo había hecho con ella. Catherine siguió yendo a la oficina de Forever todos los días para escuchar (realmente, esta vez) las increíbles historias de éxito de los Gerentes. Cada reunión la dejaba sintiéndose con más vida y motivación, y muy pronto se animó a compartir su propio y poderoso testimonio. 


A través de un blog y publicaciones en las redes sociales sobre su historia, Catherine pudo traer a un amigo tras otro a la oficina de Forever. El que se haya convertido en Gerente después de solo tres meses no era lo que la llenaba de energía positiva; sino que ahora su verdadero llamamiento era fomentar un estilo de vida sano. Catherine conoce de cerca lo difícil que es enfermarse en un país extranjero, y ahora vive para inspirar a la comunidad de expatriados de Dubai a tomar control de su salud antes de que sea demasiado tarde.


La vida es también menos solitaria. Forever se ha convertido para Catherine en un verdadero asunto familiar – Guandoline se quedó en Dubai y tiene su propio y exitoso negocio con Forever. El hermano de Catherine también se lanzó a compartir la oportunidad. 


Sin el apoyo de su madre, Catherine nunca habría encontrado a Forever. Y sin el testimonio de Lovely, es posible que Forever no hubiera tenido el impacto que tuvo en la vida de Catherine. Dubai es más divertido que nunca ahora que Catherine está más consciente de lo que come y cómo trata su cuerpo. Ha estado sin cáncer por más de dos años y ha afectado positivamente la vida de otras personas durante ese tiempo.


La salud se ha convertido en la riqueza de Catherine y está disfrutando ambas cosas como nunca antes.


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