Eres un Águila

El programa de incentivos de Gerente Águila es esencial para todo Forever Business Owner que quiere lograr más. Lo digo todo el tiempo – el poder del incentivo Gerente Águila es lo que hace por tu negocio. La razón por la que elegimos un Águila para representar este poderoso incentivo empresarial no es solo porque es nuestro logo de Forever. No es porque coincida con nuestra marca o porque sencillamente encaja. Es porque vemos Águilas en todos ustedes.


En el Rally Global de Dallas, Kim Madsen, miembro del GLT, compartió una lección sobre una gallina y un águila de la que todos podemos aprender.  Esto me recordó la historia de un joven que se aventuró en las montañas un día, ascendiendo cada vez más alto a través de los pinos y valles hasta llegar a una cornisa que miraba hacia la vasta distancia alrededor de su granja. Allí vio un nido con dos huevos. Sintiéndose valiente, se acercó y tomó uno de los huevos en sus manos, lo deslizó en su bolsillo, y luego procedió a bajar por la montaña hacia su casa para ver lo que iba a nacer.

Después de varios meses, un hombre estaba manejando frente a la granja cuando notó una gran águila apostada cerca del granero. Sorprendido por la criatura, se detuvo a echar un vistazo más de cerca. El joven se le acercó, no muy seguro de lo que era tan fascinante. “¿De dónde sacaste esta águila”, le preguntó el hombre. El muchacho respondió: “No es un águila, es un pollo”.


Con una carcajada, el hombre tomó el águila en su brazo y dijo, “Levántate, vuela, eres un águila”. El águila saltó al suelo y picoteó la arena. Decidido a mostrarle al muchacho qué gran criatura había encontrado, el hombre subió a través de una escalera al tejado del granero con el águila encaramada en su brazo y una vez más le dijo al pájaro: “Levántate, vuela, eres un águila”. El águila agitó sus alas, saltó al suelo y empezó a picotear una vez más.

Finalmente, el hombre le pidió al joven que lo siguiera a las montañas. Subieron hacia la cornisa, justo cuando salía el sol. El hombre levantó al pájaro una vez más y dijo: “Levántate, vuela, eres un águila”. El águila extendió sus enormes alas, miró por encima de las montañas con un majestuoso último vistazo al joven y se elevó regiamente a través del valle y por encima de los pinos, volando orgullosamente.

A veces no vemos ni sabemos de lo que somos capaces.  La historia del águila y el pollo nos recuerda que somos lo que creemos que somos.  Si creemos que podemos extender nuestras alas y elevarnos alto, no hay razón por la que no podamos hacerlo.  Al pensar en grande y negarse a aceptar los límites que nosotros, u otros, nos imponen, podemos lograr cosas que ni siquiera soñamos posibles.

Solo ha pasado un mes desde que comenzó la calificación para Gerente Águila 2019. Fíjate la meta de alcanzar este incentivo y mira lo mucho que tú y tu negocio pueden crecer.


Levántate. Vuela. Eres un Águila.

Gregg Maughan